miércoles, 28 de enero de 2015

INSTRUCCIONES PARA CAMBIAR UNA BOMBILLA



INSTRUCCIONES PARA CAMBIAR UNA BOMBILLA



PREÁMBULO
Si estando en casa con la luz encendida, de repente te encuentras a oscuras, puedes suponer que tienes un problema: que te has quedado sin luz, que no puedes ver lo que estás haciendo.
Lo primero es comprobar que efectivamente la solución está en tu mano, que el problema es “solucionable al momento”. Para ello, prueba cualquier electrodoméstico –enchufado a la red, claro- y si funciona, es que hay electricidad; vamos que no es que la compañía eléctrica te haya cortado el suministro por cualquier razón. (Las razones pueden ser muchas y muy diversas y estar relacionadas con tu cuenta corriente, el dinero que tienes en el banco; pero ese tema es bastante más largo y complejo de solucionar y está de más en este caso).
Dando ya por hecho que el problema es de la bombilla, procedemos a asegurarnos de que no se ha aflojado. Si al agarrar (con cuidado) la bombilla, ésta se desprende del casquillo de la lámpara, es que estaba floja y procederemos como si fuera una bombilla nueva que tenemos que cambiar.
Si no se desprende, es porque está bien enroscada y se ha fundido, con lo que debemos proceder a cambiarla. Para ello seguiremos las siguientes


INSTRUCCIONES PARA CAMBIAR UNA BOMBILLA
En primer lugar y para evitar un calambrazo, quitaremos la luz de la vivienda. No hay que olvidarse luego de volver a darle a la llave del cuadro eléctrico si no queremos que se nos echen a perder los alimentos de la nevera, lo que serviría como molesto ambientador con olor a pescado podrido o similar.
Y ahora nos proveemos de un guante o un trapo porque la bombilla puede estar bastante caliente.
¡Manos a la obra! Sujetamos con cuidado la bombilla que vamos a desenroscar y la desenroscamos; o sea, le damos vueltas girándola a la izquierda. Para los que tienen mal definido esto, damos una pista: en el sentido contrario a las agujas de  un reloj.
Cuando ya nos encontramos con la bombilla totalmente desenroscada (lo sabremos porque queda solo en nuestra mano, sujeta entre nuestros dedos y suelta del casquillo del techo), procedemos a sacar de la caja (si viene en caja) o del blíster (si tiene ese envoltorio) la bombilla nueva y la enroscaremos en el casquillo que cuelga del techo, donde está la lámpara.
A veces es complicado darle vueltas girándola como las agujas del reloj (¡hay que prestar atención, que antes era en sentido contrario!). Decía que a veces es complicado porque nos cuesta girar nuestra muñeca (la de la mano, no la que usábamos para jugar de niñas. Los chicos no jugaban con muñecas). En ese caso, es más sencillo girarla con todo el cuerpo dando pequeños pasitos a la derecha mientras mantenemos en alto la bombilla y vamos haciendo que se quede enganchada en el casquillo. Es como si estuviéramos bailando con una bombilla en la mano, lo cual es ¡bastante divertido!

Una vez enganchada del todo, procederemos a dar la electricidad de la vivienda y luego accionamos el interruptor y voilá! La luz se hará y podremos seguir con nuestro quehacer anterior a este percance.

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