SUEÑOS Y DERROTAS
Animada, decidió subir por las escaleras de servicio. Serían
ocho minutos: tenía que ir hasta el undécimo piso. Según subía, iba pensando
qué hacer con el dinero del premio… Era una cantidad importante. ¡Podría
empezar un nuevo negocio!
Llegó al mostrador de entrega y depositó el paquete. Bajó
andando. Se dirigió a la puerta y salió, convencida de su derrota, y es que
junto al ascensor leyó ELEVAMOS SUEÑOS. Comprendió demasiado tarde que el
edificio absorbía la animosidad de los participantes, que al descender al nivel
cero bajaban sin un gramo de ánimo. ¡Les exprimía totalmente!
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