Hasta hace un par de años, la derecha era la que llevaba la voz cantante, la que salía en ayuda de quien fuera que tropezara, la que recogía lo que se caía al suelo, la que empuñaba el bolígrafo para escribir, el peine para cepillarme el cabello, las llaves para cerrar o abrir la puerta de casa… pero la izquierda, envidiosa, harta de ser la “segundona” en todo, empezó a ganarle la partida y ha dejado atrás totalmente a su compañera: ahora escribo y pinto con la mano izquierda, he dejado de ser diestra. La siniestra manda. ¿Me estaré volviendo aviesa y malintencionada?
viernes, 1 de agosto de 2014
DOÑA SINIESTRA MANDA
Hasta hace un par de años, la derecha era la que llevaba la voz cantante, la que salía en ayuda de quien fuera que tropezara, la que recogía lo que se caía al suelo, la que empuñaba el bolígrafo para escribir, el peine para cepillarme el cabello, las llaves para cerrar o abrir la puerta de casa… pero la izquierda, envidiosa, harta de ser la “segundona” en todo, empezó a ganarle la partida y ha dejado atrás totalmente a su compañera: ahora escribo y pinto con la mano izquierda, he dejado de ser diestra. La siniestra manda. ¿Me estaré volviendo aviesa y malintencionada?
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